jueves, 12 de diciembre de 2013

CONCEPCIÓN ANTROPOLÓGICA DE SIGMUND FREUD

                                                                                    MARÍA GÓMEZ                            JULIA DAUDEN
                                                                                     PAULA PÉREZ                       ALBERTO ROMERO           
La mayor parte de la obra filosófica de Freud está vinculada al estudio de la naturaleza del ser humano. Su concepción parte de dos presupuestos principales: el materialismo (Freud no cree en la separación cuerpo-mente de Descartes) y el determinismo (todo acontecimiento viene por unas causas, sucede por algo). La consecuencia filosófica de estos dos principios es que Freud, mediante el psicoanálisis, pretende describir qué es lo que determina nuestra elección, por lo que es hombre no es libre, al menos como hasta ahora pensábamos.
La estructura de la mente, de nuestro psiquismo y en definitiva de la naturaleza humana es descrita por Freud mediante dos esquemas, conocidos como primera y segunda tópica.
1ª TÓPICA:
La postulación de los estados mentales inconscientes es su rasgo más característico. Diferencia entre “consciente”, “preconsciente” e “inconsciente”. Tienen una estructura piramidal; donde el inconsciente es la base de la personalidad, y sin darnos cuenta nos determina de forma emocional, en lo que sentimos, pensamos y hacemos. Después estaría el preconsciente, que puede ser inmediatamente convertido en consciente. Y por último estaría lo consciente, que es solo una pequeña parte de nuestra personalidad. Podemos conocer nuestro inconsciente mediante el estudio de sueños, traumas, fobias, etc. Precisamente Freud descubrió el fenómeno el inconsciente en su práctica terapéutica con enfermos neuróticos.
2ª TÓPICA:
En un segundo momento Freud describió el aparato mental desde las tres conocidas estructuras de: el ello, el yo y el super-yo.
El ello es la parte inconsciente de la mente junto al super-yo. Contiene los impulsos instintivos  y dentro de estos se distingue el Eros (amor, vida) y el Tánatos (impulso de muerte y autodestrucción). Freud defiende que los instintos de origen sexual determinan los pensamientos humanos y la conducta, en especial los trastornos neuróticos.
El super-yo contiene las exigencias sociales y culturales, también en parte inconscientes, a las que el individuo se ve obligado a responder en su vida social cotidiana.
El yo representa lo consciente, percibe el mundo real y decide como actuar mediando entre el yo y el super-yo, actúa en un equilibrio entre unas y otras exigencias.
Sigmund Freud no fue psicólogo de formación, tal y como hoy lo concebimos, aunque se convirtió en uno de los padres de la psicología contemporánea. Fue de formación, médico especializado en enfermedades nerviosas. A  partir del estudio de sus pacientes sobre la enfermedad de la histeria influyó en la historia de la cultura contemporánea  en tres aspectos. El primero, al concluir que esta enfermedad estaba producida por un trauma que solo existía en el inconsciente del paciente, mostró el poder de las pulsiones y por lo tanto de lo instintivo, lo irracional e impulsivo. En segundo lugar transmitió internacionalmente el concepto y terapia del psicoanálisis. El tercer aspecto de su influencia fue la aplicación de sus ideas a cuestiones sociales y al análisis de la cultura.
Sus teorías causaron un gran impacto en la sociedad;  se popularizó la idea de la vida inconsciente como algo real, impulsó el estudio de la vida sexual de los niños, descubrió que se podían curar ciertos trastornos psíquicos como la histeria mediante la hipnosis y se convirtió el autor más leido de la psicología.
Para concluir insistir en el análisis de Freud sobre la cultrua contemporánea. La cultura occidental reprime todos los impulsos en exceso, y por lo tanto, la intolerable represión en muchos de los ámbitos de nuestra existencia produce una sensación de malestar. Con ese calificativo tituló una de sus obras más leidas, El malestar en la cultura. En esta breve obra, la reflexión final es que el destino de la humanidad depende de qué instinto logre superponerse: el Eros (instinto de la vida) o el Tánatos (instinto de la autodestrucción y la agresividad).

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